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CUARESMA

By 19 marzo, 2019 No Comments

“Si os mantenéis en mi palabra, seréis en verdad discípulos míos, tendréis experiencia de la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8, 31-32).

 

 

“¡ Cuántas gracias le doy a Dios por Jesús, Mesías, Señor nuestro !” (Rm 7, 25).

 

 

“El amor que Dios nos tiene inunda nuestros corazones por el Espíritu Santo que  nos ha dado”  (Rm 5, 5).

 

 

“Seguidme y os haré pescadores de hombres”  (Mc 1, 17).

 

 

“No habéis recibido espíritu de esclavos para tener miedo, sino un espíritu de hijos, que nos hace clamar con fuerza: Abba, Padre” (Rm 8, 15).

 

 

“Dejad de amontonar riquezas en la tierra, donde la polilla y la carcoma las echan a perder y donde los ladrones abren boquetes y roban”  (Mt 6, 20).

 

 

“Cuando hagas limosna, que tu mano izquierda no se de cuenta de que lo hace tu derecha” (Mt 6, 3).

 

 

“Los frutos del Espíritu son: amor, alegría, paz, paciencia, humanidad, bondad,   fidelidad, mansedumbre, control de uno mismo” (Gal 5, 22).

 

 

“Pues si perdonáis las culpas a los demás, también vuestro Padre del Cielo os perdonará a vosotros” (Mt 6, 14).

 

 

“Pienso que todos los sufrimientos de este mundo no tienen comparación con la felicidad que se ha de revelar en nosotros” (Rm 8, 18).

 

 

“Aquel que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,  ¿ cómo es posible que con El no los lo regale todo ?” (Rm 32).

 

 

 

“El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo …” (Is 58, 6-7).

 

 

“El Señor es Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor hay libertad” (2 Cor 3, 17).

 

 

“Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5, 3).

 

 

“Amad a vuestros enemigos y rezad por aquellos que os persiguen; así os asemejaréis a vuestro Padre del Cielo, que hace salir el Sol sobre buenos y malos y envía la lluvia a justos e injustos” (Mt 5, 44-45).

 

 

“Aquello que viene de fuera no puede ensuciar al hombre … lo que le ensucia es   aquello que le sale de dentro” (Mc 7, 18.21).

 

 

 

“Igual que mi Padre me amó os he amado yo. Manteneos en ese amor que os tengo, y para manteneros en mi amor cumplid mis mandamientos” (Jn 15, 9).

 

 

“A los ricos de este mundo insísteles en que no sean soberbios ni pongan su confianza en riqueza tan incierta, sino en Dios que nos procura todo en abundancia para que lo disfrutemos” (1 Tm 6, 17).

 

 

“Estad siempre alegres, orad constantemente, dad gracias en toda circunstancia porque esto quiere Dios de vosotros como cristianos” (1 Tes 5, 17).

 

 

“Si yendo a presentar tu ofrenda ante el altar, te acuerdas allí que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; vuelve entonces y presenta tu ofrenda” (Mt 5, 23).

 

 

“Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que tienes en el tuyo” (Mt 7, 3).

 

 

“No basta decir  <Señor, Señor> para entrar en el Reino de los Cielos; no, hay que poner por obra el designio de mi Padre del Cielo” (Mt 7, 21).

 

 

“Acercaos a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os daré respiro” (Mt 11, 28).

 

 

“Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; igual que yo os he amado, amaos también entre vosotros. En eso conocerán que sois discípulos míos: en que os amáis unos a otros” (Jn 13, 34-35).

 

 

No estéis agitados; fiaos de Dios y fiaos de Mí” (Jn 14, 1).

 

 

“No me elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os elegí a vosotros y os destiné para que os pongáis en camino y deis fruto” (Jn 15, 16).

 

 

“Os he dicho estas cosas para que gracias a Mí tengáis paz. En el mundo tendréis  apreturas, pero, ánimo, que yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33).

 

 

“Por consiguiente acogeos mutuamente como el Mesías os acogió para honra de Dios” (Rm 15, 7).

 

 

“A nadie le quedéis debiendo nada más que el amor mutuo, pues el que ama a otro tiene cumplida la Ley” (Rm 13, 8).

 

 

“Esmerémonos en lo que favorece la paz y construye la vida común” (Rm 14, 19).

 

 

“Así que esto queda: fe, esperanza, amor; estas tres, y de ellas la más valiosa es el amor” (1 Cor 13, 13).